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4 de diciembre, día de Andalucía

Lo primero en un 4 de diciembre es el recuerdo de Caparrós, al que el azar señaló de entre los 200.000 manifestantes malagueños y los más de 2 millones manifestantes que por toda Andalucía y en muchos rincones de Cataluña llenaron las calles de banderas blancas y verdes. Su asesinato por las fuerzas represivas del Estado nos dejó un claro y contundente mensaje: Franco habría muerto, pero no el franquismo.

4-dic-20161El enfrentamiento estaba servido. Por un lado las alegrías y esperanzas en profundas transformaciones sociales en todos los órdenes. Libertad, justicia, trabajo, tierra, democracia, autogobierno… La lucha antifranquista había estado avivada por consignas que reivindicaban el poder popular, el fin de la explotación capitalista. Una buena parte de luchadores y luchadoras pensaban que acabar con el franquismo nos haría avanzar en la lucha anticapitalista.

Por otro lado las oscuras y frías instituciones franquistas en las que intrigaban las viejas fuerzas políticas y las recientemente legalizadas nuevas fuerzas políticas, para encauzar nuestras alegrías y esperanzas hacia la senda institucional.

De las alegrías y esperanzas surgió el 4 de diciembre de 1977, de las viejas fuerzas políticas el asesinato de Caparrós, y de las nuevas el 28 F. Así, la Constitución española y el Estatuto de Autonomía para Andalucía fueron los títulos de victoria de la senda institucional y cuya función era y es actuar como pesadas losas que mantuvieran sepultadas nuestras alegrías y esperanzas.

De la Ley a la Ley y a través de la Ley, pero no es la ley hecha por el pueblo, no es esa ley criterio de justicia, sino la que ajusticia al pobre y al rico sale enriquece.

Todo aquello ocurrió bajo el signo de una gran crisis de todo el sistema mundo capitalista. Hoy, una nueva y profunda crisis generalizada obliga a las fortunas engrandecidas por el franquismo y enriquecidas durante estos últimos 40 años, a un nuevo pacto constitucional. Necesitan una reforma profunda de la constitución para que, al igual a la que hoy votan en Italia, fortalezca al gobierno frente al parlamento y recorte las competencias de las comunidades autónomas. Un nuevo pacto que imponga una nueva paz social que permita la continuación de la acumulación de capital en manos de las grandes fortunas y la desamortización continua de la riqueza social creada por la clase obrera y los pueblos.

Ahora nos volverán a movilizar, de movilización en movilización, de romería en romería, todos los meses, todas las fechas, puro activismo pero sin pensar, sin planes alternativos a los que preparan las instituciones herederas del franquismo y las viejas fuerzas políticas junto a las nuevas, creadas para volver a encauzar por la senda institucional nuestras alegrías y esperanzas.

Recientemente hemos encontrado por el camino algunos a los que las pesadas losas no les han sepultado sus aspiraciones de liberación, sus alegrías y esperanzas, y junto a ellos hemos llegado a entender que Andalucía no necesita participar en reformas constitucionales algunas. Andalucía ya tiene su propia constitución, la Constitución andaluza de 1883.

Todas las organizaciones, toda la militancia que comparta en algo estas reflexiones, nos tenemos que obligar a pensar el cómo toda nuestra actividad cotidiana de lucha, todas nuestras movilizaciones, puedan contribuir a un proceso constituyente andaluz para hacer efectivo lo dispuesto en nuestra constitución: el advenimiento de la igualdad social mediante la independencia económica de todos, del pueblo y el que Andalucía se organice en una democracia republicana representativa, no recibiendo su poder de ninguna fuerza exterior al de las autonomías cantonales que la instituyan.

Por nuestra Constitución, por nuestro pueblo, por nuestra clase: Viva Andalucía libre.