Modelo sindical

DE CLASE Y ANDALUZ, SOCIOPOLÍTICO, AUTÓNOMO E INDEPENDIENTE, DEMOCRÁTICO, ASAMBLEARIO, PLURAL, SOLIDARIO E INTERNACIONALISTA, ANTIPATRIARCAL Y NO SEXISTA Y UNITARIO.

Estos principios tienen como fin acabar con las actuales estructuras sociales y la consecución de otras que garanticen la conquista de esos objetivos, una sociedad sin explotación ni opresión.

En las relaciones laborales en el sistema capitalista donde intervienen dos aspectos, Capital (que aporta el capitalista) y Fuerza de Trabajo (que aportamos los trabajadores), el aspecto dominante es el Capital mientras que la fuerza de trabajo es el secundario o dominado.

Esta relación antidemocrática y dictatorial de “el amo manda y el obrero obedece”, no solo se da en el centro de trabajo o empresa, sino que se dota de todo un aparato legislativo, jurídico y represivo que les permite el mantenimiento de et correlación de fuerzas entre Capital y Trabajo.

De esto podemos deducir que las relaciones laborales capitalistas, basadas en la explotación de la clase obrera se dan a nivel laboral e institucional. Esto implica que una correcta actuación en la lucha diaria contra las agresiones de los patrones, debe atender simultáneamente estas tres cuestiones:

1º.     La existencia de la clase obrera en el mundo es necesaria para la correlación Capital-Trabajo.

2º.     Que la relación Capital domina a Trabajo mediante leyes, normas e instituciones.

3º.     Que la lucha por transformar estas relaciones de producción dictatoriales tiene dos frentes simultáneos, el político en los territorios y el laboral en la empresa.

Partiendo de esto podemos manifestar que lo fundamental para una organización obrera que la plantea la transformación de las relaciones laborales capitalistas en relaciones democráticas, es actuar como agente activo de los cambios que se deben producir para que puedan concluirse en victorias para la clase obrera.

Acabemos con las concepciones de la realidad que tienen las clases dominantes, y nos imbuyen para que no se produzca ningún cambio, “siempre hubo ricos y pobres”, “no se puede luchar”, “hay mucho miedo”, “tenemos lo que nos merecemos”, “el poder corrompe”, “el empresario expone mucho”… todas concepciones de quien no le interesa que la correlación de fuerzas cambie.

Una ligera vista atrás en la Historia nos demuestra que el mundo siempre está sometido a cambio.

La lucha por UN MARCO OBRERO DE RELACIONES LABORALES, es hoy más importante que nunca. Los trabajadores debemos imponer ese nuevo marco donde ni la territorialidad, ni los centros de trabajo, ni las diferencias que quieran marcarnos entre unos trabajadores y otros sea obstáculo para instaurar la DEMOCRACIA EN LAS RELACIONES LABORALES.