Saludo del Sindicato Unitario de Andalucía al VII Encuentro Andaluz de solidaridad con Cuba

cartel3El Sindicato Unitario de Andalucía les brinda un fraternal saludo desde los nadie de Andalucía, tierra periférica, a toda Cuba, tierra también periférica. Un saludo de los de abajo a la izquierda de esta tierra colonizada, Andalucía, a los de abajo a la izquierda de Cuba, tierra libre.

El nuestro es un saludo de amor, de amor por los que sufren la injusticia de la acumulación del Capital, de amor por las víctimas del sistema capitalista. Precisamente desde estos emblemáticos lugares, de donde partieron las carabelas que llevaron a vuestras tierras la esquilmación de vuestras riquezas y el asesinato de vuestros hombres, mujeres y niños que antes ensayaran en Andalucía.

Un lugar que en aquel tiempo alumbró al Estado moderno, al sistema-mundo capitalista, al eurocentrismo. El tiempo de la aniquilación de la cultura milenaria mediterránea por la bárbara Europa. Del tiempo en el que a fuerza de espada y hoguera, se cambiaron los códigos éticos milenarios de dar de comer al hambriento, ayudar a la viuda y al huérfano, de acoger al peregrino -como nos recuerda Enrique Dussel- por el amor al Capital, a la apropiación del trabajo obrero, por los muros y vallas con concertina y la reclusión de los que huyen de la muerte que nuestros gobernantes provocan, en campos de concentración llamados campamentos de refugiados.

Pero estamos en este tiempo, en el tiempo de la decadencia imparable de la hegemonía norteamericana, de la decadencia del gendarme del mundo, de la decadencia de Satanás. El mismito que ahora se quiere presentar como amigo, para que le sirvamos de muleta en su vejez, en su decadencia, para morir matando.

También estamos en el tiempo de que la periferia deje de ser periferia, y no porque nos queramos convertir en semiperiferia o en centro del sistema-mundo capitalista o de cualquier otro sistema de privilegiados que lo sustituya, sino porque es el tiempo de construir un mundo sin periferias, sin excluidos, sin víctimas, sin sufrimiento por la sed de justicia y libertad.

Ojalá, los pueblos oprimidos, las clases explotadas, sigamos contando como uno de los faros de nuestra lucha a la Revolución cubana.

Hermanos, camaradas, os queremos.

 

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