May 022018
 

Un año más, nos hemos manifestado por la reivindicación de este uno de mayo como fecha señalada en la lucha de la clase obrera, en parte como  recuerdo y homenaje de lxs que nos precedieron con su ejemplo de lucha, eso creemos que lo conseguimos cada año en mayor o menor medida y por otra parte, intentamos que cada año este primero de mayo pudiera ser el inicio definitivo de lo que debe ser la toma de conciencia de la clase obrera y la necesidad y obligación, de luchar no solo  por los derechos que se nos han arrebatado, si no por los que nunca hemos disfrutado.

Empeñados como estamos en discutir más las posiciones de partidos políticos, algunos que se siguen llamando de manera obscena de izquierdas, otros que parecían iban a coger la bandera de la lucha obrera y de las gentes en las calles y han caído en el conformismo institucional de la cómoda poltrona y algún otro empeñado en difuminarse en todo este maremoto de aguas turbias, estamos dejando la lucha obrera en un segundo plano, siendo cómplices de manera consciente o inconsciente de un juego en el que no ponemos las reglas ni las condiciones.

Son momentos nuevamente de reacción popular en las calles, pensionistas organizados sin la participación de ninguna institución o las mujeres hartas de soportar una sociedad patriarcal que las mantenía como habitantes de segundo orden, han demostrado que cuando un grupo de explotadas toma conciencia y lucha por dejar de ser inferiores, los supuestamente superiores, tiemblan y corren como ratas a ponerse al lado de dichas reivindicaciones.

La clase obrera y en especial la andaluza, seguimos siendo carne colonial, con lo que ello conlleva de inferioridad y sumisión, sueldos de subsistencia, trabajos precarios y temporales con jornadas a ritmo de tamborilete de galeras, cual condena impuesta a las etnias inferiores que tenían que purgar como galeotes y que como en el siglo XVII  en tiempos de guerra eran reclutados forzosamente entre los varones jóvenes de los pueblos para poner en activo a las galeras de guerra.

La guerra ahora es económica y el armamento se denomina “competitividad” y es ahí donde la clase obrera debemos abandonar el  papel de balas que lanzar contra la clase obrera de otros estados y pueblos que nos han impuesto.

Esta guerra o lucha de clases, hay dos maneras de afrontarlas, en reuniones en hoteles de 5 estrellas con unos interlocutores de los trabajadores que no piden nunca opinión a aquellos que supuestamente representan, justificado todo en busca de la paz social. Una paz social que aunque suena muy bien, no olvidemos que para la Clase Obrera solo ha traído recortes en salarios y derechos,  esa paz social que solo interesa a los poderosos no es otra cosa que el aborregamiento y empobrecimiento de los trabajadores y la única paz se refleja en las cuentas de beneficios de las multinacionales.

La otra forma es la que llevamos a cabo sindicatos radicales como así intencionadamente nos llaman desde los medios de comunicación, desde  los empresarios y hasta desde esos otros representantes de los trabajadores.

¿Y que hay realmente detrás de esa radicalidad?, ¿que es lo que temen de nosotros?- Pues detrás de esa radicalidad hay la independencia de cualquier partido político u organización empresarial, la independencia económica que nos da la subsistencia con las cuotas de los afiliados, el contar antes de negociar con la opinión de los trabajadores a los que representamos y seguir contando con lo que se decida entre todos en una asamblea antes de dar el visto bueno a cualquier acuerdo, está el tratar de no ser los tutores de ningún trabajador si no apoyo de los trabajadores en información y asesoramiento ya que consideramos que ningún trabajador va a defender cualquier asunto que le afecte con más convencimiento y conocimiento de causa que el mismo. Eso es lo que nos hace ser nombrados como radicales, esa libertad en presentar propuestas que hacen viable cualquier negociación pero que implica equilibrar la balanza entre empleado y empleador, el dejar sin argumentos a los que solo piensan en sus beneficios, en dialogar con evidencias pero desde la igualdad como en cualquier relación. Nuestra radicalidad y su temor coinciden en tanto que saben que no vamos a cambiar, saben que tenemos claro del lado de quienes estamos, saben que un despido para nosotros nunca será una victoria por mucho que se consiga la correspondiente indemnización.

Como esos galeotes que raramente eran liberados, no podemos ni debemos conformarnos con que el ritmo de la boga sea inferior en algunos momentos o que nos den de beber dos veces más al día, ignorando el estar encadenados y acostumbrados al tintineo de la cadena cada vez que nos movemos, solo seremos libres cuando dejemos de pensar como esclavos, dejaremos de ser radicales cuando ellos dejen de comportarse como explotadores.

Huelva como última parte de esta colonia llamada Andalucía, sigue en manos de la sumisión a las industrias básicas, sigue soportando la extracción de nuestras minas, ambos modelos productivos basados en la esquilmación de nuestras riquezas por capitales extranjeros, que tras recoger el beneficio y llevarlo fuera de nuestro territorio dejan sueldos de miseria, condiciones laborales de explotación y destrucción de nuestro medioambiente al que perdemos para siempre ya que no hay responsabilidad de recuperación por parte de los que lo destrozan.

Otro de los ejemplos de lo que nos han impuesto como modo de supervivencia es el turismo del todo incluido, al que maquillan llamándonos el “caribe de Europa”, como si fuese un lujo el disfrutar de un clima benigno a cambio de condiciones laborales que rozan las de la esclavitud, ya que hay que estar disponible para estas multinacionales de fuera de la provincia a demanda, con horarios y jornadas de trabajo que no solo complican si no que van contra cualquier intento de poder hacer vida familiar, en especial para la mano de obra femenina rompiéndose la espalda a 3 euros la habitación.

Sin olvidar la situación del campo, en especial de la fresa y los cítricos donde las condiciones laborales de los que con la espalda doblada y al ritmo de galeras, intentan sacar el jornal a golpes de cajas llenas, son inhumanas.

 

Por una clase obrera libre, sea por Andalucía los pueblos y la humanidad viva el primero de Mayo y viva la lucha de la clase obrera.

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