Vidas Paralelas II: Antonio J. Rodríguez – David Toscano. (Autor Putoasko)

Después de la primera entrega de las aventuras y desventuras de nuestros personajes, los ya míticos David I el “Salado” del reino de la Cabra y de Antonio VI el “Dragado” amo de las fragancias de La Canela, semidioses, descendientes de la mezcolanza entre mortales y el Dios Capitalismo, bajo las consignas del “todo vale” y del “aquí no dimite nadie”.

Continuando con sus vidas paralelas en sus actos y disparejas en sus mensajes, nos centraremos en el aprovechamiento que intentan hacer de la ciega, que no ignorante, Justicia, llevando a los límites del absurdo su prepotencia y arrogancia, cuales madrastras de Blancanieves ante el espejito mágico, con unos conatos de desactivar a sus adversos, en este caso reflejados en trabajadores indomables, afiliados a una liga de irreductibles productores de riqueza, buscadores de la democracia en las relaciones laborales, bajo las siglas del S.U., cuyo escudo de armas representan la unidad de la clase obrera.

David I soberano de las orillas del Odiel, centró sus andanadas sobre el cabecilla del grupo de aljaraqueñ@s que pese a sufrir el látigo inquisitorio de su gestión, vía despidos “porque yo lo valgo”, sigue fiel en el intento de devolver la justicia a un consistorio huérfano de la misma. Manolo el de Aljaraque, curtido en mil batallas contra crueles comisarios del condado de Nothingan, el actual y sus predecesores, tanto de la agrupación de la gaviota, como de los puños cerrados para no soltar la rosa, todos defensores en negativo de la democracia, todos defensores de los trabajadores cuando están en la bancada de enfrente. La mentira ha sido la última arma en poner en circulación, el esplendido David, ordenando a su lacayo fígaro, pasar por los juzgados  y formular denuncia contra Manolo, por amenazas e insultos, sabiendo de más fígaro que eran falsas, quizás angustiado por la falta de uso de sus tijeras. En estación de Verano, acudieron al palacio de justicia, alineándose el astro Sol con fígaro, que llegó custodiado por Pedro “ El Marcial”, llamado así por sus artes, castigando con un calor insoportable a los que allí acudimos, quisieron las constelaciones dictar sentencia a favor del tenaz denunciado, demostrando las malas artes y las mezquinas formas del proceder del comisario.

Antonio VI insuperable dominador de las aguas del Guadiana, pirateando  al comisario de Nothingan, hizo propias los procederes del mencionado, y contra el otro Manolo, el de Ayamonte, acudió a los tribunales a escudriñar justicia hacia su persona, que según adaptación propia de la realidad, se vio amenazada y en peligro, por unos perversos pobladores de su reino, cargados de ira e hinchados de sinrazón , que a unas leguas de su efigié les recordaba a gritos, que llevaban varios lapsos de tiempo sin percibir lo acordado, y que son el sustento de sus familias, con lo que en un acto de magia de birlibirloque, los agredidos pasaron a ser los sospechosos agresores. En esta ocasión, corría la estación otoñal, con lo que Antonio buscó amparo en los dioses de la lluvia, que arremetieron con fuerza contra los impávidos guerreros, que lejos de amilanarse les dio más pujanza  en busca de la razón. Antonio advirtiendo que llegaba la hora del reparto de justicia, viéndose acorralado por la mentira por el mismo creada, pidió consejo a Atenea diosa de las artes y oficios, que le indico que no podía ayudarle, pues sus artes no habían sido las correctas, lo volvió a intentar con Hermes protector de los viajeros, ladrones y mercaderes, que le aconsejó la retirada de la demanda y que la envolviera en un loor de benevolencia hacia los sufridos demandados, estos que acuñaban para sí la razón intentaron celebrar el juicio, pero la magistrada no considero delito si no existiere denuncia.

Dos reinos gobernados, por comisarios, llamados así por su facilidad a acudir a las comisarias, para denunciar a sus machacados conciudadanos, intentando imponer el miedo y la sinrazón frente al dialogo y el compromiso.

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